De la lucha siempre renovada...
¡Oh yo, vida!
¡Oh, mi yo! ¡oh, vida! de sus preguntas que vuelven,
Del desfile interminable de los desleales, de las
ciudades llenas de necios,
De mĂ mismo, que me reprocho siempre (pues,
¿quiĂ©n es más necio que yo, ni más desleal?),
De los ojos que en vano ansĂan la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
De lo malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sĂłrdidas que me rodean,
De los años vacĂos e inĂştiles de los demás, yo
entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve – ¿quĂ© de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ?
Respuesta:
Que estás aquĂ – que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que

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